De nuevo una pieza funcional, pequeña, pero necesaria.
Soy de los que concilian el sueño diseñando piezas. No cuento ovejas. Visualizo soluciones. Pienso en formas, superficies y ensamblajes. Y uno de esos objetos que llevaba años rondando mi cabeza antes de tener la impresora eran los terminales de unos estores que tengo en mi casa.
Terminales Rotos Y Soluciones Provisionales
Cuando instalé estos estores hace muchos años, venían con sus terminales originales. Pequeñas piezas de plástico donde se unen los cordeles de hilos finos que permiten recoger la cortina hacia arriba.
Con el tiempo, esos terminales se fueron rompiendo. Uno a uno. En un espacio de pocos años habían cedido todos.
Los proveedores de cortinas no ofrecen una buena solución para sustituirlos. Para volver a instalar unos terminales nuevos originales hay que descoser el ojal de la tela, insertar la pieza, y volver a coser. Fatal. Al menos con mis cortinas. No sé si ahora lo hacen mejor.
Así que fui sustituyendo cada terminal roto por una pieza de alambre enrollado que tenía en mi despensa de ferretería. Alambre de acero blando que enrollaba formando un aro en hélice. Funcionalmente sustituía el terminal. Más o menos.
Más De Diez Años Con Alambre
Durante más de diez años conviví con esos alambres.
La función era muy precaria pero cumplía. Algunas veces se salían al subir la cortina. Pero la gran mayoría de las veces se enganchaban con otras partes de la cortina y había que reajustarlos. Los últimos tres años los enganches ya eran constantes. Ya no me tomaba la molestia de ajustar los alambres en su sitio. Me estaba cansando de esa solución provisional que se había vuelto permanente.
Sacar la cortina para lavarla era un suplicio. Desenroscar cada alambre sin que se deformara. Volver a enrollarlos después con la forma correcta, pues de cada tirón el alambre no vuelve a su forma dada. El alambre es maleable, pero no es flexible y elástico.
Sabía que podía diseñar un terminal mejor que el original. Lo había visualizado incontables veces mientras conciliaba el sueño. Pero sin impresora 3D, quedaba solo en eso. Una visualización.
El Diseño Que Llevaba Años Soñando
Ahora podía fabricarlo.
Los terminales del mercado no me servían. Ya lo sabía. Descoser y coser no era una opción. Necesitaba algo que se pudiera instalar y desmontar fácilmente del ojal de la cortina. Como los anillos de llaveros. Un recorrido helicoidal.
Pero no podía hacer una hélice flexible en PLA o PETG rígido.
La solución estaba en dos piezas. Dos mitades que al girarlas encajan entre sí formando el recorrido helicoidal completo. Cada pieza con forma de media hélice. Al voltearlas y encajarlas a presión mediante un pin, crean el camino que permite enhebrar el terminal en el ojal de la cortina.
El diseño lo tenía claro desde hacía años. Lo había iterado mentalmente cientos de veces. Pero cuando lo materializas en el programa de CAD, el flujo de trabajo real te obliga a simular las iteraciones de nuevo. Comprobar ensamblajes. Verificar tolerancias. Ajustar el pin de encaje.
Finalmente estaba listo.
PETG Por Primera Vez
Decidí usar PETG. El Urban Grey de Prusament es un gris neutro que había comprado junto con otras bobinas semanas atrás y que tenía reservado para estos proyectos más exigentes. Era la primera vez que usaba este material.
El PETG tiene más flexibilidad que el PLA. Más resistencia a la tracción. Adecuado para una pieza que va a sufrir tensión constante de los hilos del estor, que se va a montar y desmontar y necesita cierta elasticidad en el encaje a presión.
Imprimí una prueba del diseño final. La viscosidad del PETG era evidente en el flujo de extrusión. El resultado tenía apenas algunos pelos. El cabezal viajó entre las dos piezas pero no hubo problemas de acumulación ni blobs. Tampoco problemas de enfriamiento ni tensiones superficiales. Eran piezas pequeñas.
Comprobé cómo encajaban las dos mitades entre sí. Probé cómo se instalaba en el ojal de la cortina. Todo funcionaba.
Imprimí un set de dos terminales adicionales para la primera cortina. Con el de prueba ya tenía los tres necesarios. Los instalé. Subí y bajé el estor varias veces. Satisfactorio.
Imprimí otro set para conseguir dos terminales más para la segunda cortina que es menos ancha.
Por Fin, El Adiós Al Alambre Enrrollado
Los alambres enrollados ya no están.
Ahora tengo terminales diseñados por mí y fabricados por mí.
Se montan y desmontan cuando necesito lavar las cortinas. No se enganchan y no se salen cuando se suben las cortinas. Funcionan como debían haber funcionado desde el principio.
Llevaba años soñando con esta pieza, mucho antes de que pudiera ser posible fabricarla por mi cuenta.
Y ahora están ahí, en las dos cortinas. Cumpliendo una función que el alambre enrollado nunca pudo cumplir del todo bien.
Tantos años para esperar algo tan pequeño, pero cuando por fin lo tienes, cuando funciona exactamente como lo habías visualizado mientras intentabas conciliar el sueño, la satisfacción es enorme.
Ya no sueño con los terminales de estor. Pero sigo soñando otros objetos para problemas que están esperando su solución.




























