El acuario también tenía sus propios problemas esperando. Llevaban meses en mi lista mental sin solución. No eran problemas graves. Eran de esos pequeños que convives con ellos hasta que un día decides que ya está bien. Tenía dos piezas pendientes que ningún fabricante había contemplado.
Los Tubos Del Chihiros
El Chihiros Dosing Pump System es un sistema de dosificación automática que inyecta fertilizantes líquidos en el acuario en cantidades precisas y en momentos programados. Funciona bien. Pero tiene un problema que solo descubres cuando lo instalas: los sujetatubos que vienen de serie no alcanzan para organizar el recorrido completo de los tubos de silicona hasta las bombas peristálticas. Los tubos quedan sueltos, se mueven con cualquier manipulación, y acaban fuera de sitio.
Necesitaba más sujeciones. Simples. Funcionales.
El diseño que tenía en mente era una pieza alargada con varios canales de sujeción en fila, capaz de sujetar hasta cuatro tubos a la vez. Con agujeros en los extremos por si en algún momento fuera necesario atornillarla. La solución final de fijación sería cinta de doble cara fuerte, dentro del mueble por donde los tubos hacen su recorrido hasta las bombas.
Una Ranura Que No Era Ranura
El problema morfológico llegó en la primera ejecución.

Había diseñado los canales de sujeción como cilindros casi cerrados, con una apertura estrecha en la parte superior para que el tubo entrara a presión y quedara retenido. Lógico sobre el papel. En la realidad, esa ranura era tan estrecha que ni siquiera los tubos de silicona, siendo deformables, conseguían pasar. No era un problema de tolerancia dimensional. Era un problema de forma. La morfología del canal no permitía la entrada del tubo aunque lo forzaras.
Volví al modelo.

Dos iteraciones de diseño más tarde, aunque solo una ejecución adicional en la Core One, la apertura de los canales era completamente distinta. Una U pronunciada, generosa, que permitía meter el tubo con una presión natural sin forzar nada. La retención seguía funcionando porque la geometría del canal abrazaba el tubo una vez dentro. Pero la entrada era libre.
A veces el problema no es cuánto mide algo. Es la forma que tiene.
El Reto De La Ventana
El otro objeto era un soporte para el Chihiros Doctor Bluetooth. Un dispositivo que a través de una malla sumergida genera microburbujas mediante electrólisis del agua, liberando oxígeno activo en la columna de agua en ciclos intermitentes de corta duración. Ese oxígeno activo inhibe el crecimiento de algas, elimina bacterias patógenas y favorece el desarrollo de las plantas. Todo controlable desde el móvil vía Bluetooth. Venía con un velcro adhesivo para fijarlo en el cristal del acuario o una superficie vertical de un mueble. El velcro en sí funciona. El adhesivo que lo ancla, no. Tarde o temprano se desprende y el controlador acaba colgando del cable.
Diseñé una caja abierta por arriba donde el controlador entraría deslizándose desde arriba con holgura. Con una ventana ovalada en la parte frontal para poder ver los testigos luminosos sin tener que sacarlo. Con agujeros en la parte superior por si en el futuro hubiera que atornillarlo. La fijación al mueble del acuario sería también con cinta de doble cara.
Era una pieza morfológicamente más compleja que todo lo que había diseñado hasta ese momento. Y tenía un elemento que nunca había impreso: un voladizo.
El dintel superior de la ventana ovalada. Una superficie horizontal imprimiéndose sobre el vacío sin ningún soporte por debajo.
Sabía que el PLA puede aguantar voladizos de hasta 45 grados sin soportes. Pero un dintel horizontal era otra cosa. PrusaSlicer calculaba que no necesitaría soportes. Me fié. Configuré la impresión y la dejé en marcha.
Cuando volví, la pieza estaba terminada.
El dintel había salido limpio. Sin deformaciones. Sin el descolgamiento de material que tanto había temido. El controlador entraba por arriba deslizándose con la holgura justa. La ventana mostraba perfectamente los testigos luminosos.
A la primera.

El filamento era el Prusa Galaxy Black que venía en el bundle de compra. No es un negro cualquiera. Tiene unas partículas que brillan y que le dan un aspecto muy atractivo, como si el material tuviera vida propia bajo la luz. Para unas piezas que iban a vivir dentro de un mueble de acuario, el brilli brilli era completamente irrelevante. Pero era lo que tenía. Y pensándolo bien, para este entorno cualquier tono de la escala de grises hubiera sido una elección razonable. El negro galaxia, sin buscarlo, no estaba mal del todo.
El LED Blanco
Me quedé mirando el interior del mueble del acuario antes de cerrarlo.
Las sujeciones Galaxy Black estaban pegadas en la parte superior interior, sujetando los tubos de silicona en su recorrido ordenado hacia las bombas peristálticas. El soporte del controlador estaba fijado en la pared del mueble. Los cables saliendo por arriba. Todo en su sitio.
A través de la ventana ovalada que yo mismo había diseñado, que yo mismo había impreso, que había salido limpia a la primera a pesar del voladizo, parpadeaba un pequeño LED blanco.
El Chihiros Doctor estaba haciendo su trabajo. Microburbujas. Oxígeno activo. Agua sana.
Y yo había fabricado la ventana de la pieza desde la que se veía.

