¡Hola Mundo!

Pues sí.
Este es el saludo más adecuado para la ocasión.

Hace ya algunas semanas que definitivamente me metí de lleno en el apasionante mundo de la fabricación aditiva asequible. Pero quería hacer primero una reflexión en retrospectiva.

La Historia Viene De Muy Lejos

Un poco después de graduarme en diseño industrial a finales de los 90’s estuvimos varios exalumnos en una charla coloquio sobre fabricación aditiva que llamaron de manera reduccionista, «impresión 3D». Acogimos toda aquella nueva información con entusiasmo. Y nos convencimos de tener una visión de que en un futuro muy cercano de unos pocos años podríamos diseñar y ejecutar la fabricación en una cantidad reducida de unidades de objetos tangibles y funcionales para el uso cotidiano. La relativa inmediatez de la obtención del objeto final y no de un mero prototipo nos fascinó de tal manera que muchos de nosotros en nuestras conversaciones posteriores ya nos veíamos usando estas maravillas de máquinas de fabricación.

De todo aquello lo que quedó es que no pudimos adentrarnos en ese mundo. Realmente solo unos pocos en la profesión del diseño se podían permitir el gran costo de adquisición de las máquinas que permitían la «impresión 3D». El acabado superficial y las características técnicas del material usado para la fabricación más asequible no ofrecían los requisitos mínimos de uso. Las aplicaciones más inmediatas eran la creación de modelos de escala real, ni siquiera prototipos funcionales, que se degradaban materialmente en unas pocas semanas.

Lo Que Realmente Pasó

Desde aquellos orígenes yo me dediqué profesionalmente a otros tipos de diseño de producto, contrariamente a lo que en un principio planifiqué. Otra tecnología estaba irrumpiendo con fuerza a lo largo de los 90’s. Cualquier cosa relacionada con Internet y especialmente las tecnologías asociadas a la World Wide Web, me motivaron para elegir el camino profesional que condicionaría mi vida durante más de dos décadas. Aunque siempre mi gran anhelo fue el diseño de objetos y su fabricación mediante técnicas de fabricación aditiva o «impresión 3D».

Una mañana, ya pasados algunos años, vi un reportaje en la televisión sobre el proyecto REP RAP de las máquinas auto-replicantes de tecnología FDM y sobre todo descubrí de «nuevo» que las máquinas de fabricación aditiva habían seguido desarrollándose y que en ese momento ya ciertamente eran asequibles. La posibilidad de poder crear objetos con fabricación aditiva de manera «barata» hizo que los llamados «makers» organizaran comunidades enormes integrados por gente de origen muy diferente. Confluían en la creación de ingenios que permitían crear objetos aparte de las grandes escalas de fabricación. De nuevo había tenido contacto con el mundo de la «impresión 3D».

Al poco tiempo de este nuevo contacto con este mundo, asistí de nuevo a una charla-coloquio en el anteriormente Google Campus de Madrid. Los ponentes nos iban transmitiendo los cambios de paradigma en la metodología de creación de objetos en «impresión 3D». Insistían en que ciertos métodos y soluciones constructivas anteriores a la fabricación aditiva no eran necesarios y que nuevas metodologías podían ser aplicadas pues se carecían de las limitaciones de los métodos «tradicionales» de fabricación. Aún así advertían que estas nuevas formas daban paso a limitaciones propias de la tecnología de fabricación aditiva que se usara para producir los objetos. Y nos animaban a poder emprender en este nuevo mundo donde la industria tradicional y los nuevos «makers» tendrían una confluencia en el futuro no muy lejano.

De aquello han pasado más de unos cuantos años, podría decir que más de diez. Y durante todo ese tiempo en que mi vida profesional transitó por el desarrollo del diseño de producto digital, diseño de UI y UX, mi ojo izquierdo estaba mirando los avances que iban ocurriendo en el área más asequible de la «impresión 3D».

Estoy De Vuelta

2025 ha sido el año en el que decido que no puedo permitirme la frustración vital de NO intentar diseñar objetos y soluciones con «impresión 3D». El mundo de la fabricación aditiva ha evolucionado de una manera impresionante. Se han conseguido grandes logros. Hasta el punto de que la gran industria está adoptando estos métodos de fabricación para según qué piezas. Y desde luego muchos fabricantes de bienes de equipo que son usados para fabricar objetos a gran escala usan la fabricación aditiva para sus equipos de fabricación. Incluso ha sido sabido que Apple ha usado fabricación aditiva para sus productos de electrónica de consumo. Los más altos requisitos de fabricación actualmente usan fabricación aditiva de «impresión 3D».

Mi pretensión es noble. No me voy a engañar. Tampoco pretendo demostrar nada. Mis conocimientos de proyecto de objetos, diseño, son la base. Pero humildemente tengo mucho que aprender y re-aprender. Muchos conocimientos y percepciones los estoy rescatando de mi años de diseñador industrial. Y ya no sé si sentirme diseñador o simplemente un MAKER. Los makers se erigen como los nuevos artesanos que ayudan a la gente a poder solucionar problemas que otros objetos no cubren. Y serlo es mi pretensión.