-
Ya tenía todo lo necesario para empezar el gran reto del montaje del taller. La espera no duró mucho. Al día siguiente, cuando estaba prevista la entrega de la máquina, me dispuse a iniciar el montaje de la mesa. Cuando alguna actividad en mi vida la considero trabajo siempre necesito cierto ambiente musical. Así que cargué Spotify en el iPhone, preparé las herramientas, y a desembalar y montar.
-
A lo largo de este 2025, que iba a ser el año en el que sí o sí tenía que montar un pequeño taller de impresión 3D, investigué cómo encajar todo lo necesario para que la máquina (así es como terminaría llamando a mi impresionante PRUSA Core One) pudiera ser utilizada de manera provechosa y sin problemas de sitio.
-
Mi pretensión es noble. No me voy a engañar. Tampoco pretendo demostrar nada. Mis conocimientos de proyecto de objetos, diseño, son la base. Pero humildemente tengo mucho que aprender y re-aprender. Muchos conocimientos y percepciones los estoy rescatando de mi años de diseñador industrial. Y ya no sé si sentirme diseñador o simplemente un MAKER. Los makers se erigen como los nuevos artesanos que ayudan a la gente a poder solucionar problemas que otros objetos no cubren. Y serlo es mi pretensión.



